El microrrelato de los viernes: Dos relatos breves de Clara Polidura

CLARA POLIDURA (Bogota, 24 de junio de 1965)

Defensa metaliteraria de Oscar Wilde

Bosie, luz de mi vida, pecado mío, alma mía. Lord Alfred Douglas para terceros. Para mí, solo Bosie. Sencillamente Bosie. Era Bo al despertar. Era Lord Douglas en el Club. Era Alfred en el teatro. Pero, junto a mí, era siempre Bosie. Bo-si-e. 

Señor Juez, Señoras y Señores del Jurado, desde mi celda en Reading os dirijo esta defensa, implorando clemencia y piedad para este pobre artista un tanto excéntrico y provocador, tan agobiado por serios quebrantos de salud, bancarrota financiera, vergüenza, soledad y destierro.  La prueba número uno que os presento en mi defensa es Una temporada en el infierno, de Arthur Rimbaud. Su amante se llamaba Paul. Mirad, mirad esta maraña de espinas…

Luna de hiel

Tuvo lugar en un balneario de la costa pacífica colombiana. Cuatro días. La fuerte vibración de la pequeña avioneta en el momento de aterrizar obró como un primer presagio. Playa de arena gris, cielo cubierto de nubes. Segundo presagio. Al poco el reciente marido entabló conversación con una mujer y su hijo adolescente, huéspedes del mismo establecimiento. El marido permaneció en la playa hablando con el chico durante los cuatro días. La esposa invisible los observaba a distancia con un nudo en la garganta. Intuyó su incontrolable pulsión a causar daño, la rabia del hombre por ser quien era. La destructora de sueños. Fin de los presagios.